5 agosto, 2009

Hasta el sol

No son los bancos de escuela, los que asustan a los niños.
Son los gorriones, los del pantano, los que los acechan.
Y no es el viento lo que te pido me regales,
Sino tus malestares,
Tus deseos ahogados en la tempestad de tus mares.
Tampoco necesito tu tiempo,
Porque bastante pena me ha causado el mío, como para adueñarme del tuyo.
Quiero ser dueña de la bicicleta que nunca salio de la vidriera,
De tus chocolates derretidos
Y de los cucos que todavía no te dejan dormir.
Quiero ser una con tus pasos,
Frustrados o valientes,
Pesados o como brisa,
Con gusto a limón o a miel…
Pero dame tus pasos
Y caminame hasta el sol.

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Hasta el sol

No son los bancos de escuela, los que asustan a los niños.
Son los gorriones, los del pantano, los que los acechan.
Y no es el viento lo que te pido me regales,
Sino tus malestares,
Tus deseos ahogados en la tempestad de tus mares.
Tampoco necesito tu tiempo,
Porque bastante pena me ha causado el mío, como para adueñarme del tuyo.
Quiero ser dueña de la bicicleta que nunca salio de la vidriera,
De tus chocolates derretidos
Y de los cucos que todavía no te dejan dormir.
Quiero ser una con tus pasos,
Frustrados o valientes,
Pesados o como brisa,
Con gusto a limón o a miel…
Pero dame tus pasos
Y caminame hasta el sol.

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Yo soy

Yo melodía
Danza folklórica
Con los pies en el mar

Mis dedos son noviembre
Soquetes blancos
Revueltos con otra piel

Mis piernas nunca señora con pollera colorida.
Yo hierba picara de montaña
Cuando cae el rocío…

Yo arena deslizable rosa
Viento en las ojeras
Los pies hundidos en el mar.

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Yo soy

Yo melodía
Danza folklórica
Con los pies en el mar

Mis dedos son noviembre
Soquetes blancos
Revueltos con otra piel

Mis piernas nunca señora con pollera colorida.
Yo hierba picara de montaña
Cuando cae el rocío…

Yo arena deslizable rosa
Viento en las ojeras
Los pies hundidos en el mar.

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El fantasma en el local

Me encontré en los ojos de un desconocido.
Entre a un local y ahí estaba ella, tan luz y tan asustada, tan hermosa y tan monstruo, tan humana y tan rechazada.
Al principio no entendí, me quería ir… no quería comprar ahí, no me interesaba, no me sentía cómoda. Mi acompañante insistió y tuve que ceder.
Yo me veía en sus ojos, yo sabia todas y cada una de sus mayores desdichas, conocí y vi. Entero su dolor. Ella no lloraba, no estaba triste ni nada, hoy no… hoy brillaba, “siempre brilla” pienso yo.
Lastima que nadie la quiera ver, lastima que ella sea la victima de un mundo tan triste, lastima que nos lastimemos entre nosotros…
Eso pensaba yo.
Ella no me miraba, quizás yo la incomodaba tanto como ella a mi, acaso no le importo…
Yo todavía pienso en ella, tantas horas después de conseguir librarme de ese bendito local… todavía pienso en ella que, ahora que lo pienso, nunca me miro
Seguramente se dio cuenta que yo la vi.
Seguro se dio cuenta que no se tenia que esconder nada, que yo sabia como se sentía ese dolor
Y siempre me pasa igual, siempre es igual…
Quería abrazarla
Pero no me anime
Siempre soy una cobarde
Debería haberle sonreído, mostrarle mi compasión, mi sonrisa amiga, decirle que es hermosa… porque era hermosa
Yo vi. sus lagrimas, hasta creo imagine una canaleta en sus mejillas
Son esas lágrimas que se lloran sin querer, desde que usas guardapolvo, las lágrimas que la hacían mirar para abajo y no mirarme
Yo tampoco la miraba
No me intereso hasta que, antes de salir, casi sin querer vi. una foto tras el mostrador
Descarada me acerque, era ella y dos mas en la foto
Casi con una sonrisa le pregunte: “Ese es tu bebe?”
“Si, me dijo, ella es Clementina y mi esposo Mateo”
Y entendí todo
Entendí el destino de entrar a ese local
Entendí que ella no estaba triste, que ella si había entendido
Entendí que yo estoy triste, que yo solita me sigo ahogando en realidades que ni yo creo, en realidades que no son reales, en mentiras que alguien me dijo y no puedo dejar de creer.
Yo estoy triste, yo no comprendo, yo tengo miedo, yo soy la que no cree en las Clementinas y los Mateos
Yo soy mi mayor fantasma
Mi mayor enemigo
Esa soy yo.

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El fantasma en el local

Me encontré en los ojos de un desconocido.
Entre a un local y ahí estaba ella, tan luz y tan asustada, tan hermosa y tan monstruo, tan humana y tan rechazada.
Al principio no entendí, me quería ir… no quería comprar ahí, no me interesaba, no me sentía cómoda. Mi acompañante insistió y tuve que ceder.
Yo me veía en sus ojos, yo sabia todas y cada una de sus mayores desdichas, conocí y vi. Entero su dolor. Ella no lloraba, no estaba triste ni nada, hoy no… hoy brillaba, “siempre brilla” pienso yo.
Lastima que nadie la quiera ver, lastima que ella sea la victima de un mundo tan triste, lastima que nos lastimemos entre nosotros…
Eso pensaba yo.
Ella no me miraba, quizás yo la incomodaba tanto como ella a mi, acaso no le importo…
Yo todavía pienso en ella, tantas horas después de conseguir librarme de ese bendito local… todavía pienso en ella que, ahora que lo pienso, nunca me miro
Seguramente se dio cuenta que yo la vi.
Seguro se dio cuenta que no se tenia que esconder nada, que yo sabia como se sentía ese dolor
Y siempre me pasa igual, siempre es igual…
Quería abrazarla
Pero no me anime
Siempre soy una cobarde
Debería haberle sonreído, mostrarle mi compasión, mi sonrisa amiga, decirle que es hermosa… porque era hermosa
Yo vi. sus lagrimas, hasta creo imagine una canaleta en sus mejillas
Son esas lágrimas que se lloran sin querer, desde que usas guardapolvo, las lágrimas que la hacían mirar para abajo y no mirarme
Yo tampoco la miraba
No me intereso hasta que, antes de salir, casi sin querer vi. una foto tras el mostrador
Descarada me acerque, era ella y dos mas en la foto
Casi con una sonrisa le pregunte: “Ese es tu bebe?”
“Si, me dijo, ella es Clementina y mi esposo Mateo”
Y entendí todo
Entendí el destino de entrar a ese local
Entendí que ella no estaba triste, que ella si había entendido
Entendí que yo estoy triste, que yo solita me sigo ahogando en realidades que ni yo creo, en realidades que no son reales, en mentiras que alguien me dijo y no puedo dejar de creer.
Yo estoy triste, yo no comprendo, yo tengo miedo, yo soy la que no cree en las Clementinas y los Mateos
Yo soy mi mayor fantasma
Mi mayor enemigo
Esa soy yo.

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Guitarras, flores y corazones

He aquí yo…
Clementina
Hembra desterrada
Desierta de flores
Hambrienta de segundos

Aquel era el panorama
Hasta que una mañana
Me ilusione con algunas guitarras
Y me alimente con una cucharada de canciones

Dejé así de lado
La pobreza de mis hojas secas
Me lijé la vergüenza,
Esa… que tanto abrigo le había dado a mi piel
Y me desnudé
En los reclinatorios de alguna terminal

Y así elegí pasar mis inviernos:
Sin ropa
Ahogada en guitarras, flores y corazones

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Guitarras, flores y corazones

He aquí yo…
Clementina
Hembra desterrada
Desierta de flores
Hambrienta de segundos

Aquel era el panorama
Hasta que una mañana
Me ilusione con algunas guitarras
Y me alimente con una cucharada de canciones

Dejé así de lado
La pobreza de mis hojas secas
Me lijé la vergüenza,
Esa… que tanto abrigo le había dado a mi piel
Y me desnudé
En los reclinatorios de alguna terminal

Y así elegí pasar mis inviernos:
Sin ropa
Ahogada en guitarras, flores y corazones

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Flema rosada

No había misericordia
Ni olvido
Ni razón en mis palabras

Era yo

Y las palabras, claro

Tenia que escupirlas
Porque ya no eran mías

Fuego
Pasado
Miedo
Culpa

Una por una
Las escupí

No había orden
Ni alfabético, ni jerárquico
Solo flema
Densa, rosada

Viento
Venecia
Monstruos
Miedo

De nuevo?

– Sí,
Dos veces tuve que escupir el miedo

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Flema rosada

No había misericordia
Ni olvido
Ni razón en mis palabras

Era yo

Y las palabras, claro

Tenia que escupirlas
Porque ya no eran mías

Fuego
Pasado
Miedo
Culpa

Una por una
Las escupí

No había orden
Ni alfabético, ni jerárquico
Solo flema
Densa, rosada

Viento
Venecia
Monstruos
Miedo

De nuevo?

– Sí,
Dos veces tuve que escupir el miedo

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